La provincia de Cádiz es tradicionalmente uno de los lugares con mayor tasa de desempleo. Sabedores de esa situación, los narcotraficantes se aprovechan de la situación y emplean a parados para transportar o esconder la droga. Tampoco ayuda la permisividad social, que viene justificada por la falta de ingresos o que se trata de hachís y no de cocaína o heroína.