Antonino y Ángela son los únicos habitantes de CASASUERTE (León), unos supervivientes rurales en un puñado de casas que aún se mantienen en la montaña de Riaño. Pese a su longeva edad, siguen allí enfrentándose cada año a los rigores del invierno y compartiendo su comida con osos y lobos que bajan al valle donde viven.